La música venezolana volvió a hacer historia. El Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela fue reconocido por la Unesco como Centro de Categoría 2, un título que consolida su prestigio internacional y celebra 50 años de excelencia artística y transformación social a través de la educación musical.
La decisión fue oficializada durante la 43ª Conferencia General de la Unesco en Samarcanda, Uzbekistán, donde 194 Estados miembros ratificaron el nombramiento. Con ello, El Sistema se une a un grupo de élite de instituciones culturales que promueven los valores esenciales del organismo de Naciones Unidas: la cooperación, la educación y la paz.
Este reconocimiento no solo valida su gestión pedagógica y artística, sino que reafirma el modelo fundado por el maestro José Antonio Abreu, cuyo legado ha inspirado políticas culturales y proyectos educativos en varios países del mundo.
“Ser designados como Centro de Categoría 2 bajo los auspicios de la Unesco reafirma nuestro compromiso con la educación artística como motor de desarrollo sostenible, inclusión y paz”, expresó Eduardo Méndez, presidente ejecutivo de El Sistema. Añadió que esta distinción fortalecerá las redes de cooperación internacional y permitirá compartir metodologías y experiencias que han transformado vidas a través de la música.
Con más de un millón de niños y jóvenes formados en sus orquestas y coros, El Sistema se convierte en un polo de excelencia mundial que promueve la cultura de paz y la educación como herramientas de cambio.
¿Qué significa ser un Centro de Categoría 2?
Según la Unesco, los centros de esta categoría operan bajo sus auspicios mediante acuerdos con los Estados miembros y funcionan como plataformas de investigación, formación y cooperación, conservando autonomía administrativa y financiera. En este caso, la Fundación venezolana pasa a ser un referente internacional en educación musical y transformación social, fortaleciendo los lazos entre arte y desarrollo humano.
Así, medio siglo después de su fundación, El Sistema no solo celebra su historia, sino que se proyecta hacia el futuro como un modelo global de inclusión y excelencia.
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