La devoción del pueblo larense vuelve a vestirse de símbolos, memoria colectiva y profunda espiritualidad. La imagen de la Divina Pastora ya porta el traje especial que la acompañará durante la procesión del próximo 14 de enero, una de las manifestaciones religiosas más importantes de Venezuela y de América Latina. Este año, el atuendo no solo resalta por su belleza artesanal, sino también por la poderosa narrativa histórica y cultural que encierra, al estar inspirado en el Tamunangue, expresión musical y dancística emblemática del estado Lara.
El traje fue ofrendado por el arciprestazgo Inmaculada Concepción de El Tocuyo, localidad considerada cuna de tradiciones ancestrales y profundamente vinculada a la identidad cultural larense. Cada detalle del manto y del vestido busca rendir homenaje a las raíces de un pueblo que, generación tras generación, ha mantenido viva su fe mariana y su sentido de pertenencia.
Un manto que cuenta la historia de un pueblo
Desde el Santuario de Santa Rosa de Lima, donde reposa la venerada imagen, se compartió a través de redes sociales el profundo significado del atuendo. El manto de la Divina Pastora incorpora un mapa histórico de El Tocuyo correspondiente al año 1579, lo que convierte a la pieza en una verdadera obra de arte cargada de simbolismo.
“Su manto nos narra la historia a través del mapa de El Tocuyo de 1579. Es más que un vestido; es un símbolo de la historia, la música y la fe de un pueblo que se rinde a sus pies”, destacó el Santuario en su mensaje, resaltando que el traje va más allá de lo estético y se convierte en un relato visual de la memoria colectiva larense.
Este gesto no es casual. El Tocuyo ha sido históricamente un epicentro cultural, religioso y musical, y el Tamunangue, declarado Bien de Interés Cultural, representa una síntesis de fe, resistencia y celebración popular en honor a San Antonio de Padua. Al inspirarse en esta manifestación, el traje de la Divina Pastora enlaza dos expresiones profundamente arraigadas en el corazón del pueblo.
El Tamunangue como hilo conductor de fe y cultura
El diseño del vestido principal de la Divina Pastora evoca la indumentaria tradicional de las bailarinas del Tamunangue, con colores, formas y texturas que remiten a esta danza ceremonial. Cada elemento fue cuidadosamente elaborado para reflejar la gracia, la devoción y la identidad cultural que caracterizan a esta expresión folklórica.
A su vez, el Niño Jesús que acompaña a la imagen mariana también fue vestido de manera simbólica. Luce un liquiliqui y alpargatas, vestimenta típica de los caballeros en las fiestas coloniales tocuyanas, lo que refuerza la intención de representar la historia viva del pueblo larense a través de la iconografía religiosa.
Este tipo de ofrendas textiles no solo cumplen una función litúrgica, sino que también fortalecen el vínculo entre la fe católica y las tradiciones populares, demostrando cómo ambas dimensiones conviven y se enriquecen mutuamente en la cultura venezolana.
Una tradición que se renueva cada año
Cada 14 de enero, millones de feligreses acompañan a la Divina Pastora en su recorrido desde el pueblo de Santa Rosa hasta la Catedral Metropolitana de Barquisimeto. La procesión, considerada una de las más multitudinarias del mundo, es un acto de fe, promesas, agradecimientos y súplicas que moviliza a personas de todas las edades y regiones del país.
El traje que luce la imagen cada año se convierte en un elemento central de esta experiencia espiritual. Es una forma de expresar gratitud, de narrar historias locales y de dejar constancia de la devoción de comunidades enteras que, mediante el arte y la fe, rinden homenaje a su patrona espiritual.
La preparación de estas vestimentas suele tomar meses de trabajo artesanal, involucrando a diseñadores, costureras, bordadores y asesores históricos y religiosos. Cada puntada es una oración, cada detalle un acto de amor y entrega.
La bajada de la Divina Pastora: inicio de una visita histórica
El calendario litúrgico marca un momento especialmente esperado por los devotos: la bajada de la Divina Pastora de su nicho. Este lunes 5 de enero, a las 6:00 de la tarde, se celebrará la solemne misa que dará inicio formal a la visita número 168 de la imagen al pueblo larense.
La ceremonia se realizará dentro del templo de Santa Rosa y será presidida por monseñor Polito Rodríguez, arzobispo de la Arquidiócesis de Barquisimeto. Este acto litúrgico simboliza la cercanía de la madre de Dios con su pueblo y marca el comienzo de los días de preparación espiritual previos a la gran procesión.
Al finalizar la eucaristía, la imagen será homenajeada con una serenata a cargo de agrupaciones musicales religiosas, en un ambiente de recogimiento, emoción y profundo fervor mariano. Para muchos fieles, este momento representa el verdadero inicio de la fiesta espiritual más importante del estado Lara.
Fe que trasciende generaciones
La devoción a la Divina Pastora no solo se vive como un acto religioso, sino como una expresión de identidad cultural que ha sido transmitida de generación en generación. Familias enteras participan en la procesión, cumpliendo promesas heredadas, agradeciendo favores concedidos o simplemente acompañando a la imagen en un gesto de amor y esperanza.
El traje inspirado en el Tamunangue refuerza este sentido de continuidad histórica, recordando que la fe también se expresa a través de la música, la danza, el arte y la memoria colectiva. En un contexto social marcado por desafíos, la Divina Pastora sigue siendo un símbolo de consuelo, unidad y resiliencia para el pueblo venezolano.
Con cada nueva procesión, la tradición se renueva sin perder su esencia. La imagen, vestida de historia y fe, vuelve a recorrer las calles acompañada por un pueblo que, una vez más, se pone de pie para honrarla.
Notilara