Los delitos informáticos continúan en ascenso en Venezuela y el principal foco de ataque ya no son los sistemas tecnológicos, sino las personas. Así lo advirtieron directivos de la Cámara Venezolana de Comercio Electrónico (Cavecom-e), quienes alertan sobre un repunte sostenido de estafas digitales basadas en la manipulación emocional y el engaño directo a los usuarios.
De acuerdo con la organización, las entidades bancarias han reforzado de forma significativa sus mecanismos de seguridad, incorporando autenticación en dos pasos, monitoreo permanente y campañas educativas. Esta evolución ha llevado a los ciberdelincuentes a cambiar de estrategia y concentrarse en los sectores más expuestos: adultos mayores, niños y ciudadanos con bajo nivel de alfabetización digital.
El factor humano, el nuevo blanco de los ciberdelincuentes
Rafael Núñez, director de Ciberseguridad de Cavecom-e, explicó que actualmente los ataques se apoyan en técnicas de ingeniería social, donde los delincuentes explotan emociones como el miedo, la urgencia o la alegría para inducir a errores.
“Ya no atacan directamente la tecnología, sino la confianza de las personas. Utilizan mensajes diseñados para generar ansiedad o ilusión, como premios bancarios, créditos aprobados o supuestos problemas con cuentas”, señaló Núñez.
En muchos casos, las víctimas reciben enlaces que conducen a páginas visualmente idénticas a portales bancarios, pero alojadas en direcciones falsas. Al ingresar sus datos, los usuarios entregan involuntariamente información sensible como contraseñas, números de cuenta o accesos a aplicaciones de mensajería.
Phishing: la estafa digital más frecuente en el país
Cavecom-e identifica el phishing como el delito informático más común en Venezuela. Esta modalidad busca suplantar la identidad de instituciones legítimas para obtener datos confidenciales.
Según Núñez, existen dos métodos predominantes:
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Ataques masivos y aleatorios: llamadas telefónicas o mensajes genéricos donde el estafador se presenta como operador de una empresa o banco, alertando sobre supuestos problemas técnicos o verificaciones urgentes.
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Ataques personalizados: los delincuentes analizan previamente las redes sociales de sus víctimas, recolectando información personal, hábitos, gustos y vínculos familiares, lo que les permite generar mayor credibilidad y persuadir con rapidez.
Ante estas situaciones, el especialista recomienda colgar de inmediato cualquier llamada en la que se soliciten datos bancarios, cambios de chip, códigos de verificación o información personal.
Estafas telefónicas y falsas campañas digitales
Richard Ujueta, presidente de Cavecom-e, señaló que las estafas telefónicas siguen siendo las más recurrentes. Los delincuentes suelen hacerse pasar por operadores de empresas de telecomunicaciones o entidades financieras, utilizando discursos alarmistas para presionar a las víctimas.
Otra práctica frecuente es la difusión de mensajes falsos por WhatsApp, advirtiendo sobre supuestos cobros futuros o bloqueos de servicios, acompañados de formularios o enlaces maliciosos. También se detectaron anuncios pagos en redes sociales como Facebook e Instagram, donde los estafadores simulan ser bancos venezolanos para captar información privada.
Además, algunos engaños incluyen la recomendación de descargar aplicaciones o programas “de seguridad” que en realidad son virus diseñados para robar datos.
Prevención y educación digital, claves para reducir el riesgo
Desde Cavecom-e insisten en que ninguna institución financiera solicita datos confidenciales por llamadas, mensajes o enlaces externos. Asimismo, recomiendan desconfiar de cualquier mensaje que genere urgencia extrema, premios inesperados o amenazas inmediatas.
La cámara enfatiza que fortalecer la educación digital y la verificación de la información es fundamental para reducir el impacto de los delitos informáticos en el país, especialmente entre los sectores más vulnerables.
Notilara