El estado Lara atravesó este 7 de mayo una de las jornadas eléctricas más críticas de los últimos años, luego de registrar niveles de racionamiento y fallas que no se observaban desde 2024, profundizando la preocupación de los ciudadanos ante el deterioro del sistema energético.
De acuerdo con el balance presentado por el Movimiento Activos por la Luz, al menos 38 sectores reportaron interrupciones severas del servicio, acumulando un total de 39 cortes eléctricos que dejaron un saldo de 178 horas y 54 minutos sin energía, además de varias fluctuaciones de voltaje.
Iribarren concentra el mayor impacto de la crisis
El municipio Iribarren fue nuevamente el más afectado, concentrando 26 interrupciones que equivalieron a más de 130 horas acumuladas sin electricidad para numerosas comunidades de la capital larense.
El informe técnico revela que el promedio de duración de cada corte fue de 4 horas y 42 minutos, aunque en muchos sectores los apagones se extendieron por más de cinco horas continuas, afectando tanto a viviendas como a comercios y servicios básicos.
Municipios de Lara también reportan largos racionamientos
La crisis no se limitó únicamente a Iribarren. En Palavecino se registraron nueve cortes que sumaron cerca de 28 horas sin servicio, mientras que localidades de Simón Planas, Torres, Morán y Urdaneta también sufrieron interrupciones prolongadas de entre cuatro y cinco horas y media.
El deterioro eléctrico alcanza niveles históricos
La magnitud de esta jornada queda reflejada al compararla con registros recientes. Según los datos históricos manejados por la organización, desde octubre de 2024 no se superaban los 30 cortes diarios, y desde hace dos años no se acumulaban más de 140 horas de apagones en una sola jornada.
Este incremento abrupto en la frecuencia y duración de las fallas ocurre además sin una explicación oficial por parte de las autoridades competentes, lo que incrementa la incertidumbre y el malestar entre los ciudadanos.
Impacto económico y social se agrava en la región
Los constantes apagones afectan directamente la actividad comercial, el funcionamiento de equipos eléctricos, la conservación de alimentos y la calidad de vida de miles de familias larenses.
Comerciantes, emprendedores y residentes continúan enfrentando pérdidas económicas y dificultades diarias mientras la crisis eléctrica muestra señales de profundizarse en gran parte del estado.
Ante este escenario, crece la preocupación por la estabilidad del Sistema Eléctrico Nacional y por la falta de soluciones estructurales que permitan frenar el deterioro del servicio en Lara y otras regiones del país.
Notilara