La fe católica en Venezuela vive un momento histórico que marcará un antes y un después en la espiritualidad nacional. La confirmación de la canonización del Doctor José Gregorio Hernández y de la Madre Carmen Rendiles ha desatado una ola de emoción en todo el país, especialmente en el estado Lara, tierra profundamente devota y de fuerte tradición religiosa.
Desde Barquisimeto hasta los más apartados caseríos, la noticia ha sido recibida como una bendición esperada durante décadas, un motivo de unidad y esperanza para millones de creyentes. Los larenses se preparan con alegría, oración y fe para celebrar la elevación a los altares de quienes serán los primeros santos nacidos en Venezuela.
Una noticia que conmueve al corazón del pueblo venezolano
La Santa Sede anunció oficialmente la canonización de los dos beatos venezolanos, quienes serán proclamados santos por el Papa en una ceremonia que promete reunir a miles de peregrinos en Roma y millones de fieles conectados desde los templos de Venezuela.
La noticia corrió como pólvora por las redes sociales, templos y medios de comunicación, despertando lágrimas, cánticos y plegarias. En Barquisimeto, capital espiritual del país por su devoción a la Divina Pastora, la feligresía respondió con profunda emoción.
“Estamos felices, profundamente emocionados. Es un regalo de Dios para Venezuela”, expresó Jahenny Zambrano, miembro de la parroquia Nuestra Señora de la Candelaria. “Compartimos esta alegría como iglesia universal, porque no es solo un santo para nosotros, sino para el mundo entero. Y que además sea junto a nuestra querida Madre Carmen Rendiles, nos llena el corazón de orgullo y fe”.
Dos caminos de santidad: ciencia, fe y servicio
El Doctor José Gregorio Hernández, conocido como el Médico de los Pobres, fue un laico venezolano que dedicó su vida al servicio, la ciencia y la caridad. Nacido en Isnotú, Trujillo, en 1864, estudió medicina en Caracas y se convirtió en uno de los primeros científicos en llevar los avances médicos a los más humildes. Su vida ejemplar, marcada por la fe y el amor al prójimo, lo convirtió en un símbolo nacional de compasión y esperanza.
Por su parte, la Madre Carmen Rendiles, nacida en Caracas en 1903, fundó la Congregación Siervas de Jesús, dedicada a la educación, la salud y la formación espiritual. A pesar de haber nacido sin su brazo izquierdo, nunca permitió que su discapacidad fuera un impedimento para servir. “Su vida fue un testimonio de superación, de entrega absoluta a Dios”, recordó Julio Rodríguez, servidor del Museo Arquidiocesano Divina Pastora.
“Ella nos enseña que la limitación no está en el cuerpo, sino en el alma. Su amor, su humildad y su servicio la convirtieron en un ejemplo de fe viva”, agregó Rodríguez.
El sentimiento larense: fe, identidad y orgullo
En el estado Lara, la devoción por José Gregorio Hernández se siente en cada altar familiar. Su imagen, con su característico traje oscuro y su sombrero, adorna hospitales, consultorios, escuelas y hogares. Muchos lo consideran el santo que siempre acompañó al pueblo, incluso antes de su canonización.
Ángela Mendoza, feligrés de la parroquia Nuestra Señora de la Candelaria, aseguró que este reconocimiento es una bendición nacional:
“Su canonización nos llena de orgullo y esperanza. El Doctor José Gregorio siempre ha estado presente en nuestras oraciones, en nuestras enfermedades, en nuestras luchas. Es como si nos devolvieran una parte de la fe que habíamos perdido”.
La comunidad también celebra la inclusión de la Madre Carmen Rendiles, cuyo ejemplo inspira especialmente a las mujeres venezolanas. “Ella representa la fuerza femenina dentro de la Iglesia. Fue una mujer sencilla, pero inmensa en amor y entrega”, destacó Mendoza.
Preparativos espirituales en Lara para una celebración histórica
Las parroquias del estado Lara, junto con la Arquidiócesis de Barquisimeto, han comenzado una serie de actividades espirituales y culturales para preparar a los fieles ante el gran acontecimiento.
Entre las iniciativas destacan:
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Novenas especiales dedicadas a ambos beatos.
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Charlas y catequesis sobre sus vidas y virtudes.
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Procesiones con velas y rosarios en distintas comunidades.
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Eucaristías de acción de gracias en parroquias emblemáticas como San José, La Concepción y La Catedral Metropolitana.
El arzobispo de Barquisimeto ha invitado a los creyentes a vivir esta canonización como una oportunidad para renovar la fe nacional, recordando que “la santidad no es privilegio de unos pocos, sino una meta posible para todo cristiano”.
Un doble regalo para Venezuela y su historia religiosa
La canonización simultánea de José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles es vista como un regalo espiritual para una nación que atraviesa tiempos difíciles. En medio de la crisis económica y social, este acontecimiento llega como un mensaje de esperanza y unidad.
“Dios no se olvida de Venezuela”, expresó María Giannina Álvarez, devota larense. “Nos da el ejemplo de dos personas que, desde la humildad, desde la fe y el trabajo, se ganaron el cielo. Nos enseñan que la santidad se construye cada día, con actos de amor y servicio”.
La Iglesia venezolana también ha destacado que la canonización representa un hito en la historia de la fe latinoamericana, ya que reafirma el papel de los santos locales en la evangelización del continente.
De Lara al Vaticano: una fe que trasciende fronteras
Diversas agrupaciones religiosas de Lara planean viajar a Roma para participar en la ceremonia de canonización. Algunas parroquias ya organizan peregrinaciones, mientras que otras preparan vigilias y transmisiones en vivo para que los fieles puedan unirse desde sus comunidades.
En Barquisimeto, se prevé una gran misa en la Plaza Macario Yépez, punto de concentración tradicional de la fe popular, donde miles de devotos podrán seguir el evento a través de pantallas gigantes.
El sentimiento de orgullo nacional también se refleja en las redes sociales, donde las etiquetas #JoséGregorioSanto y #MadreCarmenSanto se han vuelto tendencia, acompañadas de oraciones, promesas y testimonios de fe.
Una herencia de fe que une a Venezuela
La canonización del Doctor José Gregorio Hernández y la Madre Carmen Rendiles representa mucho más que un acto religioso: es un símbolo de identidad, esperanza y unión.
Ambos santos encarnan lo mejor del espíritu venezolano: la solidaridad, la fe inquebrantable y la capacidad de superar las adversidades. En los hogares larenses, donde la fe es parte del día a día, este anuncio se vive con lágrimas, pero también con orgullo.
“Es un momento de gracia. Que nuestros santos intercedan por la salud, la paz y la reconciliación de nuestra Venezuela”, concluyó Zambrano.
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