En pleno entorno urbano del oeste de Barquisimeto, específicamente en el barrio Los Ángeles de la parroquia Guerrera Ana Soto, cinco familias han encontrado en la producción animal una alternativa real para generar ingresos y garantizar su sustento diario sin necesidad de salir de casa. Entre corrales, jaulas, tanques de agua y espacios adaptados, funciona una unidad productiva que combina la cría de animales con la elaboración artesanal de alimentos.
En un mismo terreno se desarrollan actividades poco comunes para una zona residencial: cría de cochinos, gallinas de distintas razas, conejos tanto para consumo como ornamentales, además de peces pequeños utilizados como mascotas. A esto se suma la producción de alimentos balanceados para animales, lo que permite diversificar las fuentes de ingreso y fortalecer la economía familiar.
Miguel Rodríguez, impulsor de este proyecto, explica que no se trata de una granja tradicional, sino de una iniciativa que nació hace más de dos décadas como respuesta a la necesidad. Con más de 30 años de experiencia en la elaboración de alimentos para animales, Rodríguez tuvo que adaptarse ante la falta de financiamiento para adquirir materia prima, optando por trabajar bajo la modalidad de maquila para otros productores. “Ellos traen los insumos y yo elaboro el alimento, así se garantiza calidad y continuidad”, comenta.
Con el tiempo, la adquisición de equipos permitió ampliar la actividad productiva. Primero llegaron las gallinas, luego los cochinos y posteriormente otras especies, influenciado por su historia familiar ligada a la cría de caprinos. “Empezamos con pocos animales, pero el crecimiento fue constante. Hoy mi casa es una unidad productiva y aspiro a crear un laboratorio para el cruce de cerdos”, señala.
Producción familiar que dinamiza la comunidad urbana
El espacio donde se desarrolla esta experiencia forma parte del crecimiento urbano de Barquisimeto, pero ha sido aprovechado estratégicamente. Uno de los tanques funciona como criadero de peces guppy, muy solicitados por vecinos y compradores externos. Asimismo, los conejos angora se han convertido en una opción frecuente como mascotas, especialmente para niños.
Toda la familia participa activamente en las labores diarias. Aunque en la zona existen otros criadores de cochinos, Rodríguez es el único que produce alimentos para animales, lo que lo convierte en un referente local. Su meta para 2026 es obtener financiamiento que le permita comprar insumos directamente y ofrecer productos a precios más accesibles para la comunidad.
Además de la venta de animales y alimentos, la unidad presta el servicio de monta, un sistema organizado de reproducción natural o asistida que garantiza el seguimiento y cuidado de los ejemplares. Esta práctica no solo contribuye a mantener las especies, sino que fortalece el intercambio económico y la cooperación entre productores del sector.
Esta experiencia demuestra cómo la producción animal urbana puede convertirse en una herramienta efectiva para el autosustento, la economía local y la transformación positiva de los espacios residenciales.
Notilara