Crisis en las unidades de diálisis de Lara: más de 940 pacientes reciben tratamientos incompletos por fallas en equipos

dialisis notilara » diálisisLa reducción de máquinas operativas en las siete unidades de diálisis del estado Lara ha obligado a disminuir el tiempo de las sesiones de hemodiálisis, poniendo en riesgo la salud de más de 940 pacientes con enfermedad renal crónica que dependen de este tratamiento para sobrevivir.

La atención de los pacientes renales en el estado Lara atraviesa una situación crítica debido a las constantes averías de las máquinas de hemodiálisis. Familiares y pacientes denunciaron que la falta de equipos operativos está afectando la continuidad de los tratamientos, obligando a reducir la duración de las sesiones y reorganizar los turnos en los distintos centros asistenciales.

De acuerdo con las recomendaciones de sociedades internacionales de nefrología, la mayoría de los pacientes con enfermedad renal crónica requiere recibir tres sesiones de hemodiálisis por semana, con una duración aproximada de cuatro horas cada una. Sin embargo, en Lara muchos usuarios apenas están recibiendo tratamientos de dos horas y media debido a la insuficiencia de equipos disponibles.

Fallas en máquinas comprometen la atención de pacientes renales

Las denuncias señalan que las siete unidades de diálisis que funcionan en la entidad presentan problemas técnicos que limitan significativamente su capacidad de atención.

Rosiris Pérez, esposa de un paciente renal, explicó que la situación ha provocado retrasos e incluso la suspensión de algunas sesiones.

«Mi esposo se ha estado dializando irregularmente porque las máquinas están en tan malas condiciones que no les hacen sus tratamientos como lo requiere cada paciente. A él le correspondía dializarse el jueves y no pudo hacerlo porque hay nueve máquinas fuera de servicio», relató.

Especialistas advierten que recibir sesiones incompletas puede generar complicaciones médicas importantes, entre ellas acumulación de líquidos, hipertensión arterial, alteraciones cardiovasculares, desequilibrios metabólicos e insuficiencia cardíaca, aumentando el riesgo de hospitalizaciones e incluso de fallecimiento.

Unidades operan con menos equipos de los necesarios

La disminución de máquinas operativas ha obligado a reducir la capacidad instalada en varios centros de diálisis del estado.

En la Unidad de Diálisis El Ángel, ubicada en la avenida Pedro León Torres de Barquisimeto, existen 36 máquinas instaladas, pero únicamente 27 se encuentran funcionando, mientras nueve permanecen fuera de servicio a la espera de reparación. Allí reciben atención permanente 168 pacientes.

Por su parte, la Unidad de Diálisis Barquisimeto, ubicada entre la carrera 25 y calle 34, dispone de 55 monitores, de los cuales solo 41 están operativos para atender a 248 pacientes.

La situación también afecta a la unidad de diálisis de la Clínica Razetti, donde funcionan únicamente 26 de las 34 máquinas disponibles.

Pacientes piden mantenimiento y sustitución de equipos

Representantes de los pacientes señalaron que las averías se han convertido en un problema recurrente y que muchas máquinas permanecen durante largos períodos esperando mantenimiento o repuestos.

Colmenares, uno de los voceros de los pacientes renales, afirmó que la capacidad de respuesta disminuye cada vez que un equipo deja de funcionar.

«La realidad es que las máquinas se siguen dañando y no han sido sustituidas ni reparadas con la rapidez que requiere la demanda de pacientes», expresó.

Aunque no existe una normativa que establezca una cantidad exacta de máquinas por paciente, especialistas en nefrología consideran que una relación cercana a un equipo por cada seis pacientes permitiría ofrecer una atención adecuada, condición que actualmente no se cumple en todas las unidades del estado Lara.

La enfermedad renal requiere tratamientos continuos

La enfermedad renal crónica es una condición progresiva que impide a los riñones eliminar correctamente los desechos y el exceso de líquidos del organismo. Cuando la función renal disminuye de manera severa, la hemodiálisis se convierte en un tratamiento indispensable para mantener con vida al paciente mientras espera un trasplante o como terapia permanente.

La interrupción o reducción de las sesiones puede provocar acumulación de toxinas en la sangre, descompensaciones clínicas y complicaciones potencialmente mortales, por lo que pacientes y familiares reiteraron el llamado a las autoridades sanitarias para garantizar el mantenimiento, reparación y sustitución de los equipos de diálisis en Lara, con el fin de asegurar la continuidad de un tratamiento del que dependen cientos de personas en la entidad.

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