La red hospitalaria pública del estado Lara atraviesa una situación crítica debido a la creciente escasez de profesionales de enfermería, una problemática que amenaza la capacidad operativa de importantes centros asistenciales y genera preocupación entre los trabajadores del sector salud.
Según denunció Elda Jiménez, presidenta del Colegio de Enfermeras de Lara, la falta de incentivos económicos, los bajos salarios y las difíciles condiciones laborales continúan impulsando la salida de personal calificado, profundizando un déficit que ya alcanza niveles alarmantes en varios hospitales de la región.
La migración laboral reduce la capacidad de atención hospitalaria
La representante gremial explicó que cada vez menos profesionales consideran viable desarrollar su carrera dentro del sistema público de salud. La pérdida del poder adquisitivo y la insuficiencia de beneficios laborales han llevado a muchos trabajadores a buscar alternativas en el sector privado o incluso fuera del país.
A esta situación se suma el reclamo por la exclusión de un grupo importante de enfermeras estadales del pago de beneficios relacionados con la profesionalización, una medida que, según el gremio, ha generado mayor descontento y acelerado la renuncia de personal.
Como consecuencia, quienes permanecen activos deben asumir jornadas más exigentes y una carga asistencial considerablemente superior a la recomendada, atendiendo decenas de pacientes durante una misma guardia.
Hospitales de referencia registran una reducción drástica de personal
Uno de los casos más preocupantes es el del Hospital Central Universitario Antonio María Pineda, considerado el principal centro de salud de la entidad. De acuerdo con las cifras presentadas por el gremio, la institución requiere aproximadamente 2.500 profesionales de enfermería para operar plenamente, pero actualmente cuenta con apenas 400 trabajadores activos.
La situación también afecta a otros centros asistenciales relevantes como el Hospital Pediátrico Agustín Zubillaga, el Hospital Luis Gómez López y el Hospital Pastor Oropeza, donde el déficit de personal ronda el 65%.
En otras localidades del estado, como Carora, las estimaciones reflejan una carencia cercana al 35% del personal requerido para cubrir las necesidades de atención.
Falta de personal limita la puesta en funcionamiento de áreas críticas
El impacto de esta escasez no solo se refleja en la sobrecarga laboral. La falta de recurso humano también ha impedido la activación de servicios fundamentales para la atención médica especializada.
Entre los casos señalados destaca una unidad de terapia intensiva equipada para atender pacientes en estado crítico, cuya apertura permanece paralizada debido a la imposibilidad de contar con el personal necesario para garantizar su funcionamiento continuo.
De acuerdo con el gremio, el problema no radica en la ausencia de profesionales capacitados, sino en las condiciones laborales que actualmente ofrece el sistema público, las cuales dificultan la incorporación y permanencia del talento humano.
El pluriempleo se convierte en una necesidad para sobrevivir
Ante la insuficiencia de ingresos, muchas enfermeras que continúan prestando servicios en hospitales públicos se ven obligadas a combinar varios empleos simultáneamente. Algunas complementan sus ingresos en clínicas privadas, mientras que otras ofrecen atención domiciliaria para poder sostener sus gastos personales y familiares.
Desde el Colegio de Enfermeras advierten que, de no implementarse medidas orientadas a mejorar las condiciones salariales y laborales, la fuga de talento podría continuar incrementándose, comprometiendo aún más la capacidad de respuesta del sistema sanitario regional y afectando directamente a los pacientes que dependen de la red pública de salud.
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